El suelo está mojado y sube. Lo primero que hace casi todo el mundo es coger una fregona, y es exactamente lo que no toca hacer todavía.

Lo que ocurre en las dos primeras horas decide dos cosas: cuánto se estropea y cuánto va a pagar el seguro. Las decisiones que más caras salen son las que se toman con prisa y buena intención —secar, tirar, reparar— porque borran la prueba de que el daño existió.

Esta guía va en el orden real, no en el orden en que apetece hacerlo.

Los 9 pasos, en orden
  1. Cierra la llave de paso y corta la luz
  2. Fotografía todo antes de mover nada
  3. Llama al seguro el mismo día
  4. No tires nada hasta que lo vea el perito
  5. Ventila sin calor directo
  6. Saca de casa los muebles porosos
  7. Cuánto tarda de verdad en secarse
  8. El informe pericial: qué revisar
  9. Quién paga si venía del vecino
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    Cierra la llave de paso y corta la luz de la zona

    La llave de paso general suele estar bajo el fregadero, en el cuarto de baño o en el armario del contador. Si nunca la has cerrado, ábrela y ciérrala una vez hoy, antes de necesitarla: las llaves que llevan quince años sin moverse a veces no giran, y descubrirlo con el agua corriendo es el peor momento posible.

    Si el agua ha llegado a enchufes, regletas o electrodomésticos, baja el diferencial de esa zona antes de pisar el charco. No hace falta cortar toda la casa; sí hace falta cortar donde hay agua.

    Si la fuga viene de arriba y en el piso del vecino no hay nadie, avisa al administrador de la finca.

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    Fotografía y graba todo antes de mover un solo mueble

    Este es el paso que más gente se salta y el que más dinero cuesta. El perito valorará lo que pueda ver o lo que puedas demostrar. Si cuando llega —y puede tardar días— ya has fregado, secado y apartado los muebles, el daño existió pero no está documentado.

    • Vídeo continuo recorriendo la zona, sin cortes, narrando en voz alta qué se ve. Dos minutos de vídeo valen más que treinta fotos sueltas.
    • Fotos con referencia de escala: pon un objeto conocido al lado de la mancha o del charco.
    • El origen, si es visible: la tubería, la junta, la mancha en el techo.
    • Los daños uno a uno: el rodapié hinchado, la pata oscurecida, el borde del colchón.
    • Comprueba que las fotos llevan fecha en los metadatos, y guarda una copia fuera del móvil el mismo día.
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    Llama al seguro el mismo día

    El plazo general para comunicar un siniestro en España es de siete días desde que lo conoces, salvo que tu póliza establezca uno mayor. Siete días parecen muchos hasta que se convierten en un fin de semana, un puente y un lunes de trabajo.

    Llama el mismo día, aunque todavía no sepas el alcance ni de dónde viene el agua. Cuando llames, pide y apunta el número de siniestro, si envían servicio de urgencia, si autorizan medidas de contención inmediatas y cuándo está previsto que pase el perito.

    Ese último dato manda sobre todo lo demás La fecha del perito marca durante cuánto tiempo tienes que dejar las cosas exactamente como están.
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    No tires nada hasta que lo haya visto el perito

    Por muy estropeado que esté. Por mucho que huela. Por mucho que ocupe.

    Un colchón empapado, una alfombra que ya no se salva, una cómoda de aglomerado hinchada: todo eso son partidas de tu indemnización mientras existan, y son cero euros en cuanto están en el contenedor.

    Si algo es un problema sanitario evidente y no puedes esperar: fotografíalo en detalle por todos los lados, llama al seguro y pide autorización expresa, apunta con quién hablaste y cuándo, y guarda la factura de compra si la tienes.

    Lo mismo vale para reparar Si arreglas el rodapié antes de que el perito lo vea, has arreglado el rodapié y has borrado la prueba.
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    Ventila y deshumidifica, pero sin calor directo

    Aquí es donde se estropea más de lo que se salva.

    Sí: abrir ventanas y crear corriente cruzada, deshumidificador, ventiladores moviendo aire a ras de suelo, aspirador de líquidos para el agua estancada.

    No: radiadores o calefactores apuntando a la pared, secadores de pelo, cerrar la habitación para que no se extienda la humedad.

    El calor directo seca la superficie y deja el agua dentro. La madera se abarquilla, el yeso se cuartea y la humedad interior sigue ahí, ahora tapada por una capa seca que parece resuelta. Tres meses después aparece el moho y el expediente ya está cerrado.

    Levanta lo que puedas del suelo mojado: patas de muebles sobre tacos o tapones, cajas sobre una silla, alfombras en vertical.

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    Saca de casa los muebles porosos, o los pierdes

    Hay materiales que aguantan unos días de humedad ambiental y otros que no aguantan ninguno. La diferencia no está en el precio, está en la porosidad.

    Se pierden rápido: aglomerado y melamina (absorben agua por los cantos, se hinchan y no vuelven; suele bastar con un día largo), colchones y tapicerías, cartón, libros, archivadores, fotografías, y los tableros de instrumentos y altavoces.

    Aguantan si se secan bien: madera maciza, metal, plástico duro, cerámica.

    El problema es que durante las semanas de secado y obra la casa entera es un ambiente húmedo. Todo lo poroso que se quede dentro se está secando en una habitación mojada, que es lo mismo que no secarse.

    Por eso lo que se salva hay que sacarlo del piso, no moverlo a otra habitación. Y hay que sacarlo a un sitio seco y ventilado: un garaje comunitario suele ser peor que el propio piso, porque comparte aire con la zona más húmeda del edificio.

    Si la reparación va a durar más de una o dos semanas —y casi siempre dura más—, un trastero de alquiler resuelve el intervalo sin obligarte a decidir hoy qué se tira. Los hay desde 1 m² por unos pocos euros al mes y la mayoría permite contratar por meses sueltos sin permanencia, que es justo lo que necesitas cuando no sabes cuánto va a durar la obra.

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    Separa lo dañado de lo sano Lo que esté pendiente de peritar no se guarda mezclado con el resto. Sepáralo, fotografíalo otra vez al moverlo y déjalo accesible.
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    Cuánto tarda de verdad en secarse

    Mucho más de lo que dice el instinto, y bastante más de lo que dirá quien tenga prisa por alicatar.

    Un forjado o un tabique empapado tarda semanas, no días, y el tiempo depende del espesor, del material y de la ventilación. La superficie está seca al tacto mucho antes de que el interior lo esté.

    Si vas a reparar, exige una medición de humedad con higrómetro antes de cerrar nada: antes de pintar, de alicatar o de poner rodapié. Es una prueba de dos minutos. Cerrar sobre una pared húmeda garantiza que el problema vuelve. Pide la lectura por escrito y con fecha.

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    El informe pericial: cuatro cosas que revisar

    • Las partidas. ¿Está todo lo que enseñaste? Compara contra tus fotos, una por una.
    • La depreciación. Es normal que se aplique por antigüedad, pero tiene que estar justificada.
    • El infraseguro. Si tienes el contenido asegurado por menos de lo que vale, la indemnización puede reducirse en la misma proporción. Es la sorpresa más habitual del proceso.
    • Qué queda excluido y por qué. Que te lo digan por escrito.

    Si no estás de acuerdo, la póliza contempla nombrar un perito por tu parte; si los dos no se ponen de acuerdo, se designa un tercero. Cuesta dinero, así que compensa cuando la diferencia es grande, no por principio.

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    Quién paga si el agua venía del vecino o de la comunidad

    La regla general en España reparte así:

    • Instalación privativa del vecino (sus tuberías, dentro de su vivienda): responde su seguro por los daños que te cause.
    • Instalación general (bajantes, columnas, tuberías comunitarias): responde el seguro de la comunidad.
    • Tus daños propios, vengan de donde vengan: los cubre tu seguro de hogar, que después reclama a quien corresponda.

    Da parte por los tres caminos a la vez si hace falta: el tuyo, el del vecino y el del administrador. Que se entiendan entre ellos es su trabajo. Esperar a saber de quién es la culpa antes de abrir expediente es la forma más común de agotar el plazo.

Preguntas frecuentes

El plazo general es de siete días desde que conoces el siniestro, salvo que tu póliza amplíe ese plazo. En la práctica, llama el mismo día: el plazo corre desde que te enteras, no desde que sabes el alcance.

Sí, y debes: contener el daño es una obligación del asegurado. Lo que no puedes es tirar, reparar ni sustituir nada sin documentarlo antes.

Fotografía el estado actual, avisa por escrito a la aseguradora de que vas a mover cosas y por qué, y guarda lo dañado aparte y accesible. Deja constancia de la fecha.

Casi nunca, si el agua ha entrado por el canto: el tablero se hincha y no recupera la forma. Sécalo y valora, pero no lo tires hasta que lo haya visto el perito.

Como regla general, si la fuga está en una instalación privativa del vecino responde su seguro; si está en una instalación general del edificio responde el seguro de la comunidad. Tus daños propios los cubre tu seguro de hogar, que después reclama a quien corresponda.

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